Formación
Cómo me formé como músico
Mi primera escuela fue el oído. En Managua nadie me puso delante una partitura: aprendí viendo las manos de los mayores, robando posturas de acordes en las fiestas y rebobinando casetes hasta gastarlos. Esa formación intuitiva me dio algo que agradezco cada día: la capacidad de escuchar una canción y entender su arquitectura por dentro, sin papeles de por medio.
La segunda escuela llegó en Málaga, y fue la contraria: técnica, método, paciencia. Estudié guitarra clásica y armonía en horario nocturno durante años, mientras trabajaba de día. Aprendí a leer música con la humildad del adulto que empieza tarde, a corregir vicios de postura que llevaban décadas conmigo y a entender por qué funcionaban las cosas que siempre había hecho por instinto. Tárrega, Sor y Barrios Mangoré fueron mis maestros de papel; mis profesores malagueños, los de carne y hueso, me enseñaron a respetar el instrumento.
Hoy creo que soy músico precisamente por esa doble formación. El oído nicaragüense me da la emoción; la escuela española me da las herramientas para sostenerla. Cuando compongo, las dos conviven: empiezo tarareando como en Managua y termino escribiendo como en Málaga.
La formación, además, nunca termina. Sigo estudiando cada mañana: técnica, repertorio nuevo, armonía. Asisto a recitales de otros guitarristas siempre que puedo, porque escuchar bien es la mitad de este oficio, y mantengo conversaciones constantes con músicos de la escena malagueña de las que siempre salgo con deberes. Un músico que cree que ya aprendió todo lo que necesitaba es un músico que empezó a despedirse; yo pienso quedarme mucho tiempo.
Mi día a día en Málaga tiene la estructura de un artesano más que la de un artista bohemio: estudio técnico a primera hora, gestión y correos a media mañana —los hábitos de la oficina no se pierden—, composición por las tardes y, cuando hay concierto, la liturgia de siempre: revisar el instrumento, repasar el repertorio y llegar al escenario con el tiempo suficiente para que la única sorpresa de la noche sea la música.